Recomendaciones para el lijado en pintura automotriz.
El lijado es una de las fases más importantes dentro de una reparación de pintura. Un mal lijado puede provocar problemas de adherencia, marcas visibles, diferencias de textura, hundimientos o incluso fallos prematuros en el acabado. Cada zona del proceso necesita un tipo de grano específico y una preparación diferente dependiendo del producto que vayamos a aplicar encima.
En esta guía os voy a desarrollar cada una de las zonas que aparecen en la imagen y explicaros por qué se utilizan esos granos y qué sucede realmente en la superficie.

Panel nuevo.
Cuando trabajamos con una pieza nueva, lo primero que debemos entender es que normalmente viene protegida con cataforesis o con imprimaciones de transporte. Aunque la pieza parezca lista para pintar, necesita ser preparada correctamente para garantizar adherencia y uniformidad.
Después de aplicar aparejo para proteger la pieza, lijaremos normalmente con P500 o P600 para matizarla.
La elección entre P500 o P600 depende mucho del color y del tipo de acabado:
- P500 suele utilizarse en colores sólidos o tonos que cubren bien.
- P600 es más recomendable en colores delicados, platas, perlados o tricapa.
Si aplicamos un H/H bien aplicado y correctamente nivelado, muchas veces no hará falta lijarlo. Pero si hiciera falta uniformar la superficie o eliminar pequeñas imperfecciones, una P600 deja un acabado muy fino y homogéneo.
Aquí es importante entender algo fundamental:
Cuanto más fino sea el lijado, menos riesgo tendremos de que el rayado aparezca marcado posteriormente en el acabado final.
Pero tampoco debemos afinar en exceso, porque un lijado demasiado fino puede perjudicar la adherencia mecánica.
Matizado de base color y capa transparente.
Esta es una de las zonas donde más errores se cometen en los talleres.
Cuando vamos a repintar una pieza ya pintada, el objetivo del lijado no es eliminar toda la pintura, sino crear anclaje mecánico y uniformar la superficie.
Normalmente trabajaremos con:
- P500 o P600 para matizar.
- P400 cuando existe mucho exceso de material o mala nivelación.
Si tenemos acumulación de producto de reparaciones anteriores, piel de naranja excesiva o bordes marcados, muchas veces primero debemos nivelar con P400 y posteriormente afinar con P500 o P600 mediante interfase.
La interfase es clave porque:
- Reduce marcas agresivas.
- Reparte mejor la presión.
- Evita cortes duros.
- Mantiene curvas y formas.
En colores delicados como negros, platas o perlados, el lijado debe ser todavía más uniforme porque cualquier marca puede reflejarse posteriormente.
Muchos problemas de “rayas que salen después” aparecen precisamente porque el lijado inicial fue demasiado agresivo o porque el producto terminó hundiendo sobre el rayado.
Esfumado y clara transparente.
El difuminado necesita un tratamiento completamente distinto al de una reparación cerrada.
Aquí no buscamos anclaje agresivo, buscamos transición suave.
Por eso normalmente utilizaremos:
- P800.
- P1000.
Estos granos dejan una superficie mucho más fina que permite integrar el barniz o la base sin dejar cortes visibles.
Especialmente importante en:
- Colores oscuros.
- Tricapas.
- Barnices teñidos.
- Colores candy.
- Perlados delicados.
Cuanto más delicado sea el color, más importante es afinar correctamente el difuminado.
Un P800 deja más mordiente y suele utilizarse cuando queremos asegurar agarre rápido. Un P1000 deja una transición todavía más suave y minimiza mucho el riesgo de ver el difuminado posteriormente.
Primarios.
En los primarios o imprimaciones el lijado cambia completamente porque aquí todavía estamos trabajando sobre construcción y nivelación.
Normalmente utilizaremos:
- P320.
- P400.
Dependiendo del color y del tipo de aparejo.
Posteriormente afinaremos con:
- P500.
- P600 mediante interfase.
La razón de empezar con P320 o P400 es porque el aparejo necesita ser nivelado correctamente para eliminar:
- Poros.
- Marcas de reparación.
- Bordes.
- Ondulaciones.
- Fallos de masilla.
Después afinamos para evitar que el rayado quede visible bajo la base.
En colores claros o muy transparentes, una mala afinación del aparejo puede provocar que el rayado aparezca incluso después del barnizado.
Los platas y perlados son especialmente sensibles a esto porque reflejan muchísimo la geometría superficial.
Pasta de relleno y masilla acabado.
La masilla es probablemente una de las zonas más delicadas de toda la reparación.
Aquí debemos entender que cada grano tiene una función concreta.
Preparación previa de la chapa.
Antes de aplicar la masilla normalmente lijaremos con:
- P120.
- P150.
- P220.
Dependiendo de la gravedad del golpe.
La idea es crear anclaje suficiente para que la masilla agarre correctamente.
Si la superficie queda demasiado fina, la adherencia disminuye.
Si queda demasiado agresiva, pueden quedar marcas profundas que posteriormente terminan hundiendo.
Lijado de la masilla.
Una vez aplicada la masilla, el lijado suele realizarse con:
- P120.
- P150.
- P220.
Dependiendo de la cantidad de producto y del modelado que necesitemos.
Después afinaremos siempre hasta P220 antes de aplicar primer.
Esto es muy importante porque:
- El aparejo no debe cubrir rayas excesivamente profundas.
- Cuanto más profunda sea la raya, más producto necesitaremos.
- Más producto significa más posibilidad de hundimientos futuros.
Muchos “marcados” que aparecen meses después vienen de un mal afinado de la masilla.
La importancia real del lijado.
El acabado final de una pintura no depende solamente del barniz o de la pistola. El lijado es la base de todo el sistema.
Un coche puede llevar productos de altísima calidad, pero si el lijado es incorrecto:
- aparecerán rayas,
- se verá piel de naranja,
- existirán diferencias de textura,
- el brillo caerá,
- y el acabado perderá calidad visual.
Por eso el lijado debe entenderse como una preparación técnica y no simplemente como “matar brillo”.
Cada grano tiene una misión concreta dentro del proceso y cada paso afecta directamente al resultado final.