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Mazda 46G, uno de los colores más complejos del repintado automotriz.

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Últimamente están apareciendo colores que requieren un nivel de experiencia muy alto dentro del repintado automotriz, y uno de los mejores ejemplos es el Mazda 46G. Un color extremadamente técnico donde cualquier pequeño error en la aplicación cambia completamente el efecto visual final.

Este color está compuesto por una base negra, una capa de metal líquido que genera ese característico efecto de acero pulido y, finalmente, la capa de barniz. La gran dificultad aparece precisamente en esa fase intermedia, ya que hay que aplicar un metal extremadamente brillante sobre un fondo negro intenso sin provocar manchas, vetas ni diferencias de orientación metálica. El contraste es enorme y cualquier irregularidad se hace visible inmediatamente.

Aquí es donde realmente entra en juego la técnica del pintor. No solo es importante controlar la carga de producto, sino también la orientación del metal durante toda la aplicación. El objetivo es conseguir un acabado compacto, uniforme y con ese aspecto cerrado y profundo que caracteriza al efecto acero pulido original del Mazda 46G.

Aquí os dejo algunos consejos fundamentales para la aplicación del Mazda 46G.

1º Aplicar la base negra lo más lisa, uniforme y limpia posible. Cualquier defecto o textura se multiplicará visualmente cuando se aplique el metal líquido encima.

2º Antes de aplicar el metal, pasar una bayeta atrapa polvo para eliminar cualquier partícula de suciedad. En este color, incluso la contaminación más pequeña puede alterar la orientación metálica.

3º La aplicación del metal líquido debe realizarse en diagonal, tanto en planos horizontales como verticales, superponiendo aproximadamente un 90% cada pasada. Esto ayuda a mantener una orientación metálica uniforme y evita sombras o diferencias de efecto.

4º Una vez seca la primera mano, volver a pasar suavemente una bayeta atrapa polvo para eliminar posibles puntas metálicas o partículas que hayan quedado sobre la superficie.

5º Aplicar la segunda mano nuevamente en diagonal, pero esta vez en el sentido contrario al de la primera aplicación. De esta manera conseguimos estabilizar la orientación del metal y mantener el efecto uniforme en toda la pieza.

6º Finalmente, barnizar las piezas respetando correctamente los tiempos de evaporación para no alterar el efecto metálico conseguido durante la aplicación.

El Mazda 46G es uno de esos colores donde la técnica de aplicación marca absolutamente la diferencia entre un acabado espectacular o un color completamente fuera de efecto.