¿Por qué los colores blancos se ponen amarillos al hacer un parche? El efecto lupa bien explicado.
¿Os ha pasado alguna vez que hacéis un parche en un color blanco y, aunque el coche estuviera pintado previamente por vosotros mismos, aparece una diferencia de tono tirando a amarillo? Esto muchas veces está relacionado con el conocido efecto lupa.
Cuando realizamos un parche y acumulamos varias capas de barniz sobre una zona donde prácticamente no hay carga de color debajo, el propio espesor del barniz empieza a comportarse como una lente. La luz atraviesa esa acumulación de material y provoca una variación óptica que altera la percepción del color, especialmente en blancos y tonos muy claros.
El problema es que en este tipo de colores cualquier mínima variación se nota muchísimo más. Ese exceso de espesor en el barniz puede hacer que la zona reparada se vea más cálida, amarillenta o incluso con más profundidad visual respecto a las piezas adyacentes. Y muchas veces no es un fallo del color ni de la mezcla, sino un efecto óptico provocado por la acumulación de material.
Esto ocurre incluso en vehículos que ya habíamos repintado anteriormente y donde sabemos que el color estaba perfectamente ajustado. Por eso es tan importante entender cómo influye el espesor del barniz, la técnica de aplicación y la distribución de producto durante la reparación.
En colores blancos y claros, controlar la carga de barniz es fundamental para evitar diferencias visuales. Aplicar manos demasiado cargadas, cerrar demasiado rápido el barniz o dejar exceso de material en la zona del parche puede provocar ese efecto lupa que después, dependiendo de la luz y del ángulo de visión, se aprecia muchísimo más.
En este vídeo os explico qué es exactamente el efecto lupa, por qué ocurre en este tipo de reparaciones y cómo proceder correctamente para realizar un trabajo de calidad, manteniendo la uniformidad del color y evitando diferencias de tonalidad entre piezas.